JORNADA DE CINE INTENSA
CONTRA todo pronóstico, el día ha amanecido soleado y más cálido de lo esperado. Señales que me han parecido positivas y de buen ánimo para iniciar la jornada del domingo. Día festivo e importante para el festival. La organización suele reservar para las fechas punteras algunos de los títulos más potentes y significativos. No sueloe ser una regla a rajatabla pero el festival quiere premiar a los muchos visitantes y aficionados al cine de fin de semana a los que les ofrece la posibilidad de empaparse de celuloide recordable y listo para debatir.
Ayer (por el sábado), el niño Jesús Castro, fue, en cuestión de glamour y presencia anhelada por las entusiastas fans y los curiosos muchachos (que envidian su majestuosa fisonomía), el amo del cotarro. Pero a rey depuesto rey puesto. Su lugar lo ha ocupado un simpático Antonio Banderas que venía como productor y actor en “Autómata”, de Gabe Ibáñez, que a estas alturas del festival es de lo poco que no me ha interesado mucho. Y continuando con las abdicaciones, a Antonio Banderas lo ha reemplazado en un tris tras el danés, Nikolaj Coster-Waldau, que ha presentado a competición un severo drama, “A second chance”, de la realizadora y guionista, Susanne Bier. A esta dama del cine se le deben, a mi parecer, trabajos sólidos y fenomenales, relatos intensos, rabiosos, tremendos, aunque también algo pasados de rosca, como exagerados y forzados. Pero viendo sus historias es imposible apartar la mirada de la pantalla, seducido por su impecable puesta en escena y por unos guiones que no reparan en aristas que te sacuden fuerte. Simplemente recordando alguno de sus cintas anteriores, como por ejemplo, “En un mundo mejor” se puede situar de manera certera el modelo de dramaturgia que le gusta enfocar en la pantalla grande.
CINE NEGRO
Como todos los días madrugo bastante. Me gusta acudir al cine bien desayunado y con energía. No suelo demorarme más que lo justo. Y suelo ir con bastante antelación a la sala. Me gusta situarme en una butaca frontal, que se divise, a buena distancia, todo el lienzo blanco. Pues hoy ha sido imposible elegir asiento. No he tenido más remedio que ubicarme en la segunda fila, esquinado a la izquierda porque de lo contrario las guapas azafatas me enviaban al anfiteatro, que en el teatro María Cristina no es sinónimo de comodidad.
Con el cuerpo y el cuello apuntando a la pantalla, pronto, casi con los primeros fotogramas digitales (¡qué gran contradicción!) se me ha olvidado que estaba a dos pasos de donde suceden los sueños. La primera película que he visto es cine negro puro. “The drop”, que en su distribución en España se conocerá como “La entrega” es una adaptación de un relato corto del escritor norteamericano, Dennis Lehane, el autor, entre otras, de la fantástica, “Mistic river”, que llevó al cine, Clint Eastwood. “La entrega” la dirige, Michaël R. Roskam y tiene un plantel de actores magnífico, Tom Hardy, James Gandolfini y Noomi Rapace.
La acción se desarrolla en Brooklyn. Un bar de copas y cervezas, regentado por James Gandolfine, es utilizado por la mafia Chechena para blanquear dinero de las apuestas. Una noche, dos individuos, entran con máscaras en la cabeza y se llevan la recaudación. Lo que en un principio aparenta ser un robo sin más conexión que la simple casualidad se convierte en un drama violento y salvaje, en el que las apariencias engañan y la supervivencia es cuestión de inteligencia y saber mover las piezas de modo certero y con sangre fría.
El inmenso actor Tom Hardy, que encarna a un simple camarero práctico y silencioso se erige en un bastión crucial en el filme, recayendo sobre su personaje los giros más logrados del guión. Su compañera sentimental es Noomi Rapace, una chica normal y corriente marcada por sus equivocadas relaciones con compañías indeseables. Excelente atmósfera y brillante fotografía, aderezado con una sugerente partitura de Marco Beltrani que contribuyen a conformar un relato con pegada y de categoría.
NO SIN MI HIJO
La segunda cinta a concurso del día viene marcada por el tono exagerado y las situaciones al límite, muy en consonancia, resumiendo, con el habitual cine que realiza la danesa, Susanne Bier, muy conocida en nuestro país por títulos de la talla “Te quiero para siempre”, “Brothers” y “En un mundo mejor”. Su arma preferida es el drama furibundo y enervante. Bien construido y de tamas y fuerza demoledores. A mi sus largometrajes me suelen entusiasmar. Los veo con la cautelas necesarias y me protejo para no caer en las redes de cierta tendencia al subrayado o forzado de guión.
“A second chance” responde con fidelidad lo que se espera de esta cineasta. Y diría que no decepciona. Un matrimonio feliz y dichoso con su primer hijo ven destruido su idílica existencia cuando el bebé fallece por muerte súbita. El padre, Andreas (Nikilaj Coster-Waldau) es policía y ha conocido a una pareja de yonquis que acaban de ser padres y descuidan la atención sobre el recién nacido. Para paliar la frustración y dolor que sufre su mujer, decide darles el cambiazo. A partir de aquí las cosas se complican, la dulzura se viene abajo, la tranquilidad desaparece, el complejo de culpa hace estragos y para rematar la faena la mujer del policía se suicida.
Como digo un dramón de envergadura que va creciendo en función de los acontecimientos y los rabiosos comportamientos que emprenden los personajes afectados para camuflar sus debilidades y errores.
La última sesión, a mi juicio, ha sido la más decepcionante, “Casanova variations”, con guión y dirección de Michael Sturminger. El actor norteamericano, John Malkovich, que interpreta a Giacomo Casanova, es el reclamo principal de una función que maneja varios géneros, incluído la ópera, para dibujar en el ocaso de la vida del conocido seductor veneziano, una divertida, a ratos, desmitificación de Casanova que como experimento, utilizando varios metalenguajes, puede resultar curioso, pero que a este cronista le ha parecido reiterativa y algo pesado. Me he aburrido bastante y pese a mis esfuerzos no he entrado en la historia.
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